Una voz muy suave, melodias bonitas y letras preciosas, producido por Juan Luis Giménez (Presuntos Implicados). Ideal para momentos de amor y sobre todo desamor, todo tratado con una sensibilidad increible. Algunas canciones no las recomendamos para quien ande demasiado sensible, pase por una ruptura dolorosa, etc
Y ahora nos volvemos a encontrar y me preguntas que tal me va
Quisiera ser capaz decirte la verdad, decirte que me va realmente mal
No te logre olvidar, ni lo intente quizas
Quisiera ser capaz mirarte y no temblar
Decirte que nadie me volvio a besar
No te logre olvidar, ni lo intente quizas…
Tracklist del CD
1. Tres segundos
2. Puede ser
3. Nada que perder
4. Promesas
5. Ahora que (Con Antonio Vega)
6. Un, dos, tres
7. Dónde
8. Encaja mi corazón
9. No salgas corriendo
10. Cómo te digo eso
11. Tonta
12. Verás
13. Algo bonito
Tal vez sera que esa historia ya tiene final
No se porque hoy te siento tan distante de mí
Que a pesar que lo intento de nuevo
Tal vez llegue tarde, ya no hay nada que hacer
Y no puedo creer que el tiempo que hemos tenido tal vez se nos gastó
Tal vez fui yo que no te dio una noche entera
Tal vez nunca te he dado lo que tú esperabas
Y no estaba cuando me necesitabas
Tal vez no te escuche, tal vez me descuide
Tal vez se me olvido que yo te amaba.
Tal vez…….. ay, ay, ay, ay
Tal vez será que por ahora ya no hay nada que hablar
Tal vez esta vez necesitamos tiempo para pensar
Y yo por mi parte propongo intentarlo de nuevo, volver a empezar
Que por más que lo pienso no encuentro una sola razón para seguir sin tí
Tal vez fui yo que no te dio una noche entera
Tal vez nunca te he dado lo que tú esperabas
Y no estaba cuando me necesitabas
Tal vez no te escuche, tal vez me descuide
Tal vez se me olvido que yo te amaba.
Tal vez me sorprendio la vida por la espalda
Y tira y tira y se rompió la cuerda
Tal vez nunca entendí lo que eras para mí
Tal vez yo nunca supe a quien amaba
Y yo por mi parte propongo intentarlo de nuevo,volver a empezar
Que por más que lo pienso no encuentro una sola razón para seguir sin tí
Tal vez fui yo que no te dio una noche entera
Tal vez nunca te he dado lo que tú esperabas
Y no estaba cuando me necesitabas
Tal vez no te escuche, tal vez me descuide
Tal vez se me olvido que yo te amaba
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistirá en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crepúsculo
que en torno a ti da vueltas.
Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y llena de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.
Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas.
De modo que un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.
Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
del círculo que en negro y dorado sucede:
erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.
Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!
En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en tu arco de esperanza
y soltaré en delirio mi bandada de flechas.
En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla
y tu silencio acosa mis horas perseguidas,
y eres tú con tus brazos de piedra transparente
donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.
Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla
en el atardecer resonante y muriendo!
Así en horas profundas sobre los campos he visto
doblarse las espigas en la boca del viento.
Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.
Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.